alejandro's profileUna vez más...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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August 01 Pasaba por aquí...Pasaban los coches por pasar, con las luces apuntando a otras luces. Esperaba uno (yo) en una pared enladrillada con ese rojo que luego te marca las camisetas. Como al final no vino nadie decidí ir a buscar yo a ese alguien. Así empezó una nochecita de sábado tranquila y eterea, por que la recuerdo como un sueño. Estuvo graciosa, la verdad, y tuvo de ese todo un poco que tienen las malas noches en que la juerga se confunde con el vicio y la charla con las hostias. La gente tiene una predisposición especial a darse de leches. Una cosa tremenda, señor guardia. Y ahora mismo me doy cuenta de que si le cambio dos letras a guardia pone guarida. Palabra que por cierto mi mano escribe más fácilmente que Guardia. Que cosas, señor guarida. Y eso, que entre las copas a 2´50 y los bailes, las charlas en terraza, las indirectas estúpidas que no entiendo ni entenderé en la vida (por qué la gente no explica las cosas cuando hace algo que pretende ser irónico y no llega ni a estúpido) se pasó la noche como pasaban los coches, por pasar. Los canutos aligeran el peso del alcohol y relajan la musculatura entumecida. Y la lengua también. Y hablamos de la manía de la gente de hacer daño con los comentarios, de la facilidad de ser normal y la complicación de ser malo, de hazte otro porro y de pídeme otra copa. Así, entre coños y violines apareció una mariposilla vestida de ibicenca. La charla se animó debido al llamado límite entre el puntillo y pedo garrafonero típico. Estuvo graciosa, desenfadada y onírica, si es que una conversación puede serlo. Seguramente algunas cosas me hubieran dolido en otra situación pero con ella de por medio me resultaron graciosas, fíjate. Siempre, desde hace seis meses, me he preguntado como puedo seguir llevándome así con esa persona. Una sensación especial, parecida a la de esta pasada semana. Así que haciendo caso a Nacho Vegas, que últimamente me acompaña en mil y una batallas que no noches, tracé un ambicioso plan que consistía en sobrevivir. Y al parecer lo he logrado. Ahora, toca volver a currar a la espera de la llegada de las fiestas del pueblo. Evidentemente Ivan Ferreiro no acudirá en mi ayuda, ni todos los superhéroes puestos hasta el culo. Cabrones. Culito, culito, que diría Sinchan. Se te echa de menos.Comments (1)
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